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Sustancia
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ALCOHOL
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Aspecto
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Líquidos,
de varios colores, sabores y texturas.
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Forma
de tomar
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Se
bebe.
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Efectos
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Relaja,
disminuye el dolor y la ansiedad, desinhibe. Provoca incapacidad de
coordinación y torpeza psicomotor y, además, altera la atención
y el rendimiento intelectual.
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Riesgos
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Alteraciones
en el aparato digestivo (inflamaciones, úlceras, degeneraciones,
circulatorio (infartos, arteriosclerosis) y mentales (demencia,
delirios).
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TIPOS
DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS.
Las
bebidas fermentadas, son aquellas que proceden de un fruto o de un
grano, y que por acción de levaduras microscópicas, han sufrido un
proceso de fermentación. ( vino, cerveza, sidra etc.)
Las
bebidas destiladas, las cuales se obtienen destilando una bebida
fermentada, es decir, eliminando por el calor, parte del agua que contiene.
Una bebida destilada tiene mayor graduación (más alcohol), que una
bebida fermentada
EFECTOS
El
alcohol, es un depresor del sistema nervioso central, aunque en
pequeñas dosis tiene efecto estimulante.
Los
síntomas que experimenta un sujeto tras la ingesta de alcohol, dependen
de la cantidad ingerida y la capacidad de asimilación -y tolerancia- de
cada organismo a esa droga. Desde ya, no es lo mismo que un hombre de 100
kilogramos beba un litro de cerveza a que lo haga un hombre de 60
kilogramos.
Estos
síntomas pueden variar desde mínimas alteraciones de la conducta hasta
el entrar en estado de coma y la posterior muerte por depresión del
centro respiratorio.
Clínicamente,
a esta situación extrema se puede llegar tasa de 5 gramos de alcohol por
litro de sangre.
Estar 'borracho'; 'machao'; 'en pedo' no es ni más ni menos que una
INTOXICACIÓN AGUDA producto de la ingesta de bebidas alcohólicas.
Síntomas
habituales:
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Alteración
de la visión y de la percepción
-
Lenguaje
confuso
-
Trastornos
de la coordinación
-
Confusión
mental y desorientación
Estos
síntomas no son los normales que uno debe percibir cuando comparte una
cerveza u otra bebida con un amigo o en una fiesta. Estos síntomas
indican que hemos bebido en tal cantidad que se está alterando nuestro
comportamiento habitual. Estamos, a la vez, produciendo un daño en
nuestro organismo.
Hay
una reducción de la capacidad autocrítica, cambios absurdos del estado
de humor y emotividad ( depresión, euforia, etc. ), afectación de la
memoria y empobrecimiento de las funciones del pensamiento. Todas estas
manifestaciones, pueden variar según la tolerancia que cada sujeto haya
desarrollado hacia el alcohol.
Si
pudieras detenerte un instante antes de comenzar a percibir estos síntomas
y no beber más, seguramente disfrutarías más cada cosa que te suceda,
tendrías más control sobre tu cuerpo y sobre tus reacciones.
¿
Tomás para 'ponerte en pedo' o para pasar un rato agradable?
INTOXICACIÓN
CRÓNICA.
El
consumo abusivo de alcohol de forma continuada, implica la aparición de
la dependencia psíquica, tolerancia y dependencia física. Esta
dependencia física es la causante de que ante la interrupción del
consumo de bebidas alcohólicas se produzca la aparición del síndrome
de abstinencia, generalmente conocido como Delirium Tremens.
La
intoxicación crónica, provoca severos daños en el organismo. Va
sufriendo los efectos tóxicos del alcohol, siendo el hígado el principal
afectado, dado que la metabolización. del alcohol de produce en ese órgano,
pudiendo producir en casos extremos la denominada cirrosis hepática.
El
sistema nervioso central (sintetizando, nuestro cerebro mismo)
sufre también una serie de lesiones como consecuencia de la acción tóxica
del alcohol, que se va a manifestar en una serie de trastornos que van
desde cambios de carácter, alteraciones de la memoria, confusión mental,
hasta enfermedades mentales irreversibles donde hay una merma de las
capacidades psíquicas, físicas e intelectuales del individuo.
En
fases terminales, cuando el hígado esta muy dañado y no funciona, pequeñas
cantidades de alcohol producen un gran efecto ya que no se las puede
metabolizar e ingresan directamente al torrente sanguíneo y por
consecuencia en nuestro cerebro.
Si
crees que consumís alcohol en forma continuada y sentís la necesidad de
dejar de hacerlo (por tu bien o por los que te rodean) sería conveniente
que recurras a un médico para que te ayude, con fármacos, a controlar
los efectos del síndrome de abstinencia. También puede ser de mucha
utilidad la asistencia de un psicólogo o un psiquiatra.
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