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Por
alucinógenos
La
intoxicación aguda por alucinógenos no es muy habitual en la
actualidad y resulta extraño que se presente sin estar
asociada al consumo de alcohol, cannabis, "speed",
etc. Aún es mas rara la intoxicación secundaria a alucinógenos
naturales ( amanita muscaria, datura estramonium, etc..).
Normalmente
los intoxicados precisan ayuda por causa de las crisis de pánico
derivadas de un "mal viaje" (experiencia negativa y
desagradable) cuyos síntomas son la angustia y depresión
asociadas a confusión mental y alucinaciones visuales,
sensación de incapacidad, culpabilidad y riesgo de conductas
agresivas con perdida de autocontrol y peligro de suicidio.
ACTITUD.-
Aislar al intoxicado en un lugar tranquilo y poco iluminado,
evitando excesivos estímulos a su alrededor. Puede ser útil
una música suave.
Acompañarle
de una persona que le serene y tranquilice. Puede utilizarse
los propios compañeros del afectado que le sirvan como punto
de referencia.
Intentar
tranquilizarle mediante una conversación suave. Se le puede
explicar serenamente lo que le ocurre, recordando la acción
temporal de su situación y los efectos pasajeros de los
alucinógenos. Muchos están especialmente preocupados por la
idea que han destruido sus cerebros, de que son ellos mismos
los que se han llevado a la locura y de que serán incapaces
de volver a su estado normal.
Su
traslado a un centro hospitalario, debe realizarse teniendo en
cuenta las premisas anteriores.
Por
Marihuana
La
intoxicación aguda por marihuana (cannabis) se produce por vía
inhalatoria al fumarse mezclado con tabaco.
La
sintomatología de la intoxicación es variable aunque siempre
suele presentarse enrojecimiento conjuntival y taquicardia.
También
aparecen sequedad de boca y garganta, ligero descenso de
temperatura, caída de la fuerza muscular y perturbaciones de
la coordinación corporal. Tras el consumo aparece cierta
euforia con una sensación progresiva de bienestar corporal,
hilaridad, comunicación fácil y mayor sugestionabilidad.
Subjetivamente se agudizan todas las percepciones
especialmente las visuales y auditivas.
Se
altera la percepción del espacio y la medida del tiempo así
como la memoria inmediata. Es dificultosa la realización de
tareas concretas y se alargan los tiempos de reacción.
Tras
los efectos eufóricos aparecen sedación y somnolencia.
Pueden
darse reacciones de ansiedad y pánico, ideación paranoide,
alucinaciones o crisis de despersonalización. Los cuadros de
ansiedad y pánico son relativamente frecuentes aunque por
experiencia (sobre todo si el consumo es en grupo) se valora
como una alteración transitoria y sin grave riesgo para la
vida del sujeto, por lo que no suele precisar ayuda.
ACTITUD.-
Tranquilizar al intoxicado estableciendo una relación de
empatía que permita serenarle. Procurar para ello un lugar
tranquilo y aislado.
Recoger
información del intoxicado y de sus compañero sobre consumos
asociados que podrían complicar la intoxicación.
Recordar
que numerosos estudios han demostrado que la intoxicación por
marihuana empeora la conducción de vehículos, el pilotaje de
aviones y otras actividades relacionadas con habilidades
complejas, por provocar déficit de la atención, la
coordinación motora y la percepción durante 10 o más horas
tras el consumo. Esta es la razón por la que no debería
permitirse tras la intoxicación la realización de ese tipo
de actividades.
En
caso de crisis de ansiedad grave u otras alteraciones psiquiátricas
como las citadas, sería preciso su traslado a un centro
hospitalario para realizar una valoración.
Por
estimulantes
Las
intoxicaciones agudas por estimulantes ( cocaína,
anfetaminas, MDMA, etc...) son cada vez más frecuentes por el
aumento en el consumo de estas sustancias. Pueden producirse
tras el consumo "fumado" o "esnifado" en
el caso de la cocaína, o por vía oral en las anfetaminas. Es
mucho menos frecuente la intoxicación por vía endovenosa.
Los
síntomas vienen determinados por el efecto estimulante de
estas sustancias. Suele tratarse de sujetos excitados e
hiperactivos, a veces confusos y agitados, lo que les
convierte en potencialmente peligrosos. Su grado de ansiedad,
en ocasiones pánico, es muy alto. Sudorosos, con la
frecuencia cardíaca, y tensión arterial elevadas ( refieren
palpitaciones, taquicardias, dolor torácico, etc...) con
midriasis y a veces náuseas, vómitos o diarreas. Es
frecuente la cefalea, aunque el sujeto no la manifiesta, si no
se le pregunta acerca de ello.
No
es extraña la ideación paranoide de persecución, observación
y sensación de control. Puede haber alucinaciones visuales (
halos alrededor de los objetos ) auditivas o táctiles, aunque
mantienen totalmente la orientación.
Pueden
aparecer convulsiones, arritmias cardíacas, isquemia
coronaria y accidentes cerebro-vasculares.
ACTITUD.-
Habitualmente hay que ser precavido al acercarse a este tipo
de intoxicado, haciéndolo de forma lenta, serena y tranquila,
evitando movimientos bruscos o apariencia amenazante,
empleando un tono de voz sosegado y nunca elevado y
autoritario.
Procurar
no aumentar su angustia, evitando actitudes o acciones que
puedan aumentarla. Si el sujeto esta de "bajada"
puede sentirse deprimido y necesitar apoyo.
En
caso de necesidad, ante una especial agresividad o violencia
contra sí mismo o contra otros, habrá que reducirle
forzosamente y trasladarlo a un centro hospitalario, donde
reciba ayuda.
Por
Inhalantes
Las
intoxicaciones agudas por inhalantes se producen tras la
aspiración de estos productos por la vía respiratoria. Su
uso común en determinadas actividades de la vida cotidiana
puede propiciar intoxicaciones involuntarias que no buscaban
el efecto psicoactivo de estas sustancias.
Los
síntomas son variables atendiendo a la diversidad de
sustancias. Es habitual un cuadro confusional y de cierta
desorientación asociado a cefalea, mareo, conjuntivitis,
rinitis, faringitis, náuseas, vómitos, tos, expectoración y
sensación de ahogo, debilidad muscular, alteración de la
marcha, etc.
El
cuadro puede conllevar arritmias cardíacas, un estado
estuporoso e incluso coma y muerte súbita.
ACTITUD.-
Se deberá intentar salvaguardar las constantes cardio-respiratorias.
Es
necesario el traslado a un centro hospitalario. La gravedad
del caso puede requerir su ingreso en las unidades de cuidados
intensivos.
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